El Acuerdo de París y sus Implicaciones para América Latina

Lima, Perú, 01 de Febrero de 2016

Los resultados de la COP 21 en París marcaron el camino hacia un desarrollo más sustentable a nivel global. Sin embargo, para algunos de nuestros ponentes  las Convenciones Marco ya cumplieron un rol y ahora se debe pasar a otros modelos o esquemas de acuerdo internacional que sean más exigentes. Por ejemplo, ya existen suficientes informes científicos como los publicados anualmente por el IPCC, en los cuales se plasma evidencia cuantificable con la cual es imposible contradecir las condiciones del cambio climático, por ello ahora es momento de pensar en el cambio de modelo económico, un cambio mucho más profundo y necesario. 
 
Para Manuel Rodríguez-Becerra, Ex Ministro de Medio Ambiente de Colombia, este cambio también impacta a nivel político, puesto que el Acuerdo de París supone que los países firmantes tienen estados fuertes, pero en el caso de América Latina los estados carecen de capacidad y fuerza para controlar a las empresas. Los países de la región tienen políticas sectoriales fragmentadas y ministerios de medio ambiente débiles que no pueden controlar en el ámbito regulatorio.
 
Sin embargo, en el terreno de las potencialidades la región presenta una gran oportunidad para transitar hacia un modelo de desarrollo sostenible debido a su alto potencial energético derivado de fuentes renovables, las cuales hasta el momento han sido desaprovechadas. A decir de Erika García Galeana de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) a la fecha el 69% de la energía producida en Latinoamérica deriva del petróleo (43%) y del gas natural (26%), mientras que apenas un 25% corresponde a fuentes renovables.

Al respecto, José Eduardo Alatorre Bremont de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señaló que los países más débiles -como los latinoamericanos- son los que tienen que generar el cambio más rápido porque deben superar la matriz extractivista y paradójicamente los nuevos escenarios en la región apuntan a la reprimarización de las economías debido al aumento de exportaciones relacionadas a los recursos naturales. Tan sólo en el 2009 las exportaciones representaron el 60% del PIB regional, con China como principal destino. Sin embargo, algunos países ya han avanzado significativamente en la descarbonización como es el caso de Costa Rica o Uruguay.
 
El economista y diputado en la Asamblea Legislativa, Henry Mora, señaló que si bien en el 2015 Costa Rica cubrió su consumo energético durante 300 días con energía renovable, también es cierto que existe una fuerte presión sobre sus parques nacionales debido a que en estas zonas existe la mayor reserva energética contenido a sus bosques y recursos hídricos, lo cual coloca al país en una paradoja. En el caso de Uruguay, el ex Secretario de Industria de Uruguay, Roberto Kreimerman, recordó que la crisis de sequía ocurrida en el 2008 fue el factor que aceleró la transición energética en su país dando paso al desarrollo de un Plan Nacional Energético que comprende aspectos institucionales, económicos y sobre todo sociales, pues considera a la energía como un derecho humano. 
 
De acuerdo al informe Repensando Nuestro Futuro Energético del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el potencial energético que alberga América Latina en sus recursos naturales sería suficiente para cubrir en más de 22 veces la demanda eléctrica de la región en 2050. En este escenario y considerando los casos presentados en esta conferencia, es evidente que las implicaciones que tiene el Acuerdo de París son un nicho de oportunidad para impulsar un modelo de desarrollo que aproveche la diversidad de recursos naturales que posee sin comprometer el bienestar social y ambiental de la región.


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