Nuevos Enfoques para el Desarrollo Productivo: Estado, Innovación, Sustentabilidad y Política Industrial

01 – 03 de agosto de 2016, Ciudad de México

Los modelos de desarrollo predominantes ya no responden a las exigencias actuales. La alta y parcialmente creciente desigualdad dentro de los países, la degradación ambiental y el agotamiento de recursos naturales, el aumento de los conflictos socio-ambientales en países emergentes y en vías de desarrollo, el poder de las empresas trasnacionales, la diferencia de capacidades entre países y la cada vez mayor desigualdad social cuestionan cualquier enfoque de desarrollo inspirado en estrategias del pasado.

Hay varias respuestas a estos múltiples crises y contradicciones desarrollistas. Las crisis socio-económicas se reflejan en los ascensos y discursos de los Trumps, Le Pens y el Brexit. La fuga del electorado al nacionalismo en muchos países muestra que las políticas neoliberales de las últimas dos décadas no solamente crearon riquezas inimaginables, sino también crearon una clase de perdedores; y así rebate la teoría de trickle-down de una manera que pone en peligro el orden mundial liberal. Mientras los G20 y el IMF aparentemente han reconocido en sus últimas declaraciones la necesidad de una redistribución fuerte de la riqueza a nivel global, los cambios estructurales necesarios van mucho más allá de la inclusión social.  Si la humanidad no quiere traspasar los límites planetarios y así perder las bases de vida de las futuras generaciones, necesita transformaciones profundas, que permiten salir de una economía global basada en el uso de combustibles fósiles y la externalización de los costes consecutivos y proteger el medio ambiente de las destrucciones masivas.

A nivel internacional se han planteado propuestas que si bien, aún están por definir sus alcances, dan una orientación muy clara e importante para la comunidad internacional en cuestiones del desarrollo, tal es el caso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) acordado en la Asamblea General de la Naciones Unidades en septiembre de 2015  en Nueva York y del Acuerdo de París sobre la prevención del cambio climático aprobado por la comunidad internacional. Estos esfuerzos globales marcan una dirección común para alcanzar un desarrollo inclusivo y sostenible, marcado fuertemente por una institucionalidad de calidad y por la cooperación en materia de adaptación, difusión y transferencia de tecnología hacia los países del sur globalizado. Bajo este panorama, es necesario que los países transformen sus tradicionales políticas productivas e industriales hacia modelos sostenibles que busquen garantizar la estabilidad y equidad económica de la población al tiempo que se conservan los recursos naturales.

Por ello y con la finalidad de conocer posibles rutas hacia un modelo de desarrollo basado en una industrialización sostenible e inclusiva, durante la conferencia se plantearon distintas experiencias y características de enfoques del desarrollo productivo en varios países y regiones como fueron los casos de India, China y África, cada uno con características políticas, sociales y económicas particulares. Algunas de las conclusiones se orientaron a fortalecer los mecanismos institucionales y de regulación de los gobiernos, a replantear los tratados comerciales y de inversión desde una perspectiva de sostenibilidad y cambio climático y a impulsar las cadenas de valor a escala regional. También se colocó en el debate el reto que representan las nuevas formas laborales, las cuales están siendo empujadas por fuerzas transformadoras como la tecnología, los impactos del cambio climático, los cambios en los sistemas de producción y el incremento poblacional. Se analizaron nuevos paradigmas para el diseño de políticas productivas que plantean un modelo de desarrollo basado en valores como la justicia social, la participación democrática y la transparencia. Algunas de las propuestas más propositivas fueron la Justicia tecnológica y la Economía del bien común. La primera establece el acceso de todas las personas a las tecnologías que son esenciales para la vida, como es el acceso a la energía, al agua potable, a la alimentación o a los medicamentos. Por otra parte, la Economía del bien común se sustenta en un nuevo orden económico que retoma las ideas del comercio justo, los bienes comunes, el buen vivir o el decrecimiento. De la misma forma, se plantearon nuevas métricas y parámetros de medición que integran las variables económicas, sociales y ambientales para lograr un mayor impacto en los procesos de transformación, como es el caso del Structural Equation Modelling (SEM), que muestra el impacto económico positivo de políticas públicas que se enfoquen en un desarrollo socialmente justo y ecológicamente sustentable.

Finalmente, para reflexionar a partir de los insumos de la conferencia, en el último día se realizó un World Cafe entre todos los asistentes, ponentes e invitados. Con esta dinámica, los asistentes pudieron sistematizar de mejor forma los aportes generados durante los tres días de ponencias, generar ideas y esbozar estrategias para avanzar en el proceso de transformación del modelo de desarrollo actual, principalmente ante los retos que presentan los países de América Latina. En este sentido, la conferencia sirvió como espacio de intercambio sobre los retos del desarrollo y las transformaciones necesarias para garantizar una mayor sustentabilidad.

Por mayor información sobre cada uno de los paneles por favor encuentra las relatorías y las presentaciones abajo.

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