05/2019

Orientación productiva en Bolivia

Entrevista realizada a Sergio G. Villarroel Böhrt por Hanna Kaethner sobre Orientación productiva en Bolivia

HK: ¿Cuáles han sido los principales cambios en la estructura económica-productiva de Bolivia desde la llegada del MAS al gobierno con el presidente Evo Morales?

SVB: El gobierno del MAS tiene una visión fuertemente nacionalista e impulsó desde un principio una participación muy activa del Estado en la economía, no solamente como regulador o planificador, sino también como productor a través de diversas empresas públicas en prácticamente todos los sectores (alimentos, cartón, papel, textiles, cemento, seguros, entre otros), además de aquellos rubros considerados como estratégicos, en especial: hidrocarburos, minería, telecomunicaciones, transporte. Este mayor peso del Estado fue plasmado en la nueva Constitución de 2009, promovida por el MAS. Los recursos para apoyar esta visión vinieron del auge sin precedentes de exportación de materias primas, principalmente el gas, ya que los precios empezaron a dispararse a partir del 2004 (pocos años después de haber concluido un gasoducto a Brasil luego de 25 años de negociaciones y acuerdos con ese país) y no cesaron sino hasta el 2014. La política fiscal expansiva a través de un mayor gasto de consumo de gobierno fue también muy importante.

 

HK: Respecto a la apropiación y distribución de los excedentes de las actividades más dinámicas de la economía boliviana, ¿qué diferencias se observan hoy en comparación con lo que pasó durante el antecedente neoliberal en su país?

SVB: El MAS nacionalizó varias empresas cuya propiedad era previamente de conglomerados transnacionales -aunque en el área de hidrocarburos solo renegoció los contratos- y creó bonos o transferencias condicionadas en efectivo para redistribuir los excedentes. Si bien dichos bonos tuvieron un impacto significativo en la reducción de pobreza y desigualdad, en este último caso fueron más importantes los fuertes y sostenidos incrementos del salario mínimo dictados desde el Estado. Lo que queda como interrogante es cuán sostenible será este avance, una vez que se revierta el shock positivo de precios internacionales.

 

HK: ¿En qué medida el país ha podido avanzar hacia una diversificación productiva que lo haga menos dependiente de la extracción masiva de recursos naturales?

SVB: En términos nominales, todos los sectores han experimentado un crecimiento en los últimos años, gracias sobre todo al dinamismo que generó en el consumo interno el auge de los recursos naturales. Sin embargo, las contribuciones de los diferentes sectores al PIB han permanecido invariables desde finales del anterior siglo. Todo el sector primario (incluido el agropecuario) aporta apenas con un poco más del 25%, la manufactura está en el rango de 18–19% y el sector de los servicios, es decir el sector terciario, es de lejos el más importante con cerca del 55%. Lamentablemente, los encadenamientos al interior de la matriz insumo-producto son muy débiles. No existen sectores claves con encadenamientos simultáneos hacia adelante y atrás, solo el sector comercio tiene encadenamientos de arrastre hacia atrás y existen algunos sectores con encadenamientos únicamente hacia adelante: hidrocarburos, papel, químicos, productos metálicos, maquinaria, equipo, transporte, almacenamiento y algunos servicios. A principios del actual milenio, Bolivia experimentó un proceso dinámico de diversificación en el que se llegaron a exportar incluso manufacturas de alta tecnología. Pero enseguida las exportaciones se re-reprimarizaron fuertemente tanto en productos como en cantidad de mercados. 

 

HK: ¿Cuáles son los principales efectos medioambientales provocados por la orientación del sistema productivo del país y cómo valora las respuestas y medidas tomadas por el gobierno ante esas repercusiones en los ecosistemas?

SVB: Debido en mucho al reducido tamaño de la economía, Bolivia está aún entre los países de la región que menos emisiones de dióxido de carbono emiten, aunque al haberse ido concentrando la matriz energética en gas natural, su quema generó inevitablemente más emisiones. En general, los sectores hidrocarburíferos y mineros de gran escala están altamente regulados en lo que a su gestión ambiental se refiere, pero la minería chica y cooperativas son particularmente contaminantes debido a la antigüedad de las minas y el deficiente (o inexistente) tratamiento de residuos líquidos. Por su parte, la actividad agropecuaria de pequeña escala ha generado importantes efectos ambientales a través de la acelerada deforestación para ampliar la frontera agrícola, ubicando al país entre los de mayor deforestación a nivel mundial. Por otra parte, en las principales ciudades, hoy en día uno de los problemas más apremiantes es el deterioro de la calidad del aire debido al fuerte crecimiento del parque automotor. Una de las medidas adoptadas por el gobierno para atenuar este efecto, ha sido la de promover la conversión de vehículos a Gas Natural Vehicular (GNV), se espera que esta medida, junto con otras, pueda llegar a tener un efecto positivo para revertir la polución vehicular.

 

HK: ¿Qué importancia tiene para el gobierno fortalecer la integración económica subregional (andina) y regional (latinoamericana)?

SVB: Quisiera concentrar la respuesta de esta pregunta en el caso al que el país le da una alta prioridad. Es la relación con Brasil, sin duda uno de los socios comerciales más importantes, principalmente por comercio del gas. Por esa razón el gobierno ha tratado siempre de mantener buenas relaciones con Brasil. Cabe decir que con la emergencia de regímenes neo-estatistas en la región, ideológicamente afines al MAS, los intentos de integración prosperaron o al menos se vieron algunas iniciativas por dispersas que estas fuesen. Ahora, con la nueva correlación de fuerzas políticas en la región, vemos que las iniciativas de integración más profundas son relegadas por gobiernos más interesados en los tratados de libre comercio convencionales y acuerdos similares que priorizan el comercio y las relaciones con socios intrarregionales.

 

HK: ¿Cuáles son las condiciones, desafíos prioritarios y oportunidades que se observan para que Bolivia pueda avanzar hacia una especialización productiva más virtuosa en términos económicos, sociales y ambientales?

SVB: El gobierno del MAS está apostando fuertemente a diversificar la economía mediante la creación industrias estatales pesadas -petroquímica, hidroeléctrica, termoeléctrica y recursos evaporíticos de litio- por la expectativa de que estos rubros generen externalidades positivas sobre otros sectores. Los cuantiosos recursos que están siendo invertidos en estas industrias, plantean la interrogante de cuán viable será seguir soportándolos ahora que se ha incurrido en déficits fiscales desde hace unos años. Pero el desafío más grande está en propiciar las capacidades científicas y tecnológicas que se requieren para la viabilidad de estos emprendimientos. Y es que no solo se trata de importar maquinaria, instalarla y ponerla en marcha, sino que se necesitarán también habilidades de innovación tecnológica a la mano de la institucionalidad en el campo de la investigación que aquellos sectores necesitan para florecer en el país. Aparentemente, el gobierno pretende adquirir dichas capacidades prácticamente de manera automática a medida que se materialicen las inversiones, pero la evidencia internacional ha mostrado siempre que dicho salto hacia un aprendizaje tecnológico colectivo es sumamente complicado, largo y costoso. Y por lo tanto no se puede dejar como una consecuencia natural de la inversión en esos sectores, es antes que nada el producto de una previsión y políticas públicas coherentes y sostenidas.

 

Sergio G. Villarroel Böhrt es especialista en desarrollo económico, docente e investigador asociado a la FES-Bolivia. Actualmente candidato a Ph.D. en economía en Tilburg University.

 

 

Entrevista realizada a Sergio G. Villarroel Böhrt por Hanna Kaethner sobre Orientación productiva en Bolivia

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