06/2020

Enseñanzas y desafíos del desarrollo urbano para enfrentar la emergencia sanitaria en América Latina

La crisis sanitaria es la punta del iceberg de una crisis sistémica generalizada, los procesos de globalización en la región tendientes al extractivismo y a la hiperconcentración de la riqueza, han generado profundas desigualdades sociales.

La cuarentena ha implicado un freno económico que ha exacerbado problemas como la falta de ingresos, las brechas digitales y educativas, las crisis de los cuidados y la violencia intrafamiliar.

La estructura productiva también muestra su vulnerabilidad: el desempleo y la pobreza se han agudizado en América Latina, la región más desigual y más urbanizada del mundo.

El pasado 17 de junio, el Proyecto Transformación Social Ecológica, de la Fundación Friedrich-Ebert, realizó el sexto y último webinar de la serie Y después de la emergencia, ¿qué?  titulado: "Desarrollo Urbano en América Latina” con la participación de María M. Maldonado (Bogotá), Karina Leitao (Sao Paulo) y Alfonso Iracheta (Ciudad de México). El objetivo del webinar era hacer una relación entre el desarrollo urbano en América Latina y los problemas históricos que tiene, y poder relacionar estos problemas con sus manifestaciones actuales en la emergencia sanitaria ocasionada por el Covid-19. 

¿Es posible quedarnos en casa?

Ante este escenario ¿Es posible quedarnos en casa? Plantea Alfonso Iracheta, coordinador del Programa Interdisciplinario de Estudios Urbanos y Ambientales del Colegio Mexiquense, para exponer la problemática que enfrenta la región ante el llamado generalizado para combatir la pandemia.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas, entre 1990 y 2010, la población en asentamientos precarios e informales en países de desarrollo, ascendió de 657 a 827 millones. En América Latina casi 80% de su población habita entornos urbanos con serias dificultades para brindar condiciones adecuadas de saneamiento, atención a la salud y otros servicios. Las ciudades actuales son vulnerables en todos los sentidos, en donde los más pobres resultan los más afectados, y no ofrecen las condiciones para atender a la salud y otros servicios, “es un caldo de cultivo para los virus”.

La producción masiva de vivienda fordista en donde predomina una ausencia del desarrollo urbano, alejado del centro y con carencia de servicios y equipamientos sociales requeridos, sobre todo para las personas con menos ingresos, quienes representan aproximadamente 50% de la población urbana. “No somos capaces de hacer vivienda adecuada en la región”, expresa.

América Latina es además, la región más desigual, en donde el 70% de las mujeres están abocadas al cuidado. El aumento de la migración también ha disparado las desigualdades y mostrado las condiciones de vida entre la población migrante. 

El parque vehicular de las grandes ciudades de América Latina es más grande al de su crecimiento poblacional. Mientras el primero aumenta entre el 6 y el 8% anualmente, del 2000 al 2015 la población creció entre 1.4 y 2.5 %. Lo anterior se traduce en ciudades congestionadas que consumen más energía y recursos, así como tiempo de gran parte de la población. “Una ciudad congestionada es una sociedad poco productiva, poco eficaz”, manifiesta.

De acuerdo al especialista,  para enfrentar tales problemáticas es necesario pensar en la recuperación del Estado para que atienda estos problemas. Es necesario pensar y gestionar una matriz territorial diferente entendiendo a “la ciudad” como fuente del desarrollo económico, a partir de alternativas como la economía social y solidaria y en donde no se deje al mercado el principal control de la gestión  Se requiere una  gobernanza de base territorial, con instituciones y ciudadanos participativos que recuperen la planificación y comunidad urbana de manera integral, destacando el papel de la mujer en los barrios. De igual manera pensar en el espacio público, el derecho a la ciudad y a la naturaleza. 

Entre el desempleo y la invasión territorial: los retos en Bogotá

En su intervención, María Mercedes Maldonado, profesora e investigadora del Centro Interdisciplinario de Estudios Regionales de la Universidad de los Andes destaca que los índices de contagio y mortalidad en Bogotá se han mantenido por debajo del promedio de otras ciudades de América Latina. En el caso específico de la ciudad de Bogotá ha sido ésta la que ha llevado la iniciativa de impulso a las medidas de contención por la emergencia, generando que se implementen a nivel nacional.

Algunas de los problemas que se han evidenciado son la informalidad en el trabajo y el incremento de las ocupaciones informales a cargo de “tierreros” en áreas protegidas, zonas de riesgo o propiedades privadas. Afirma que  para solucionar este conflicto, que se ha visibilizado incluso en el ámbito internacional, es necesario enfrentar a las estructuras criminales históricas y resolver el problema de la construcción progresiva de vivienda, cuya oferta de alquiler en barrios populares es cercana al 60%.

En cuanto al tema de movilidad, la especialista, abogada y urbanista, señala que ante el riesgo de colapso del BRT Transmilenio (y la ausencia de algún otro transporte público como el metro), más la restricción en el número de personas que pueden usar el transporte público, en Bogotá se ha apostado por mejorar la movilidad alternativa, como el uso de bicicleta, asignando ciclovías temporales que pueden ser definitivas.

Sobre la gravedad del problema de desempleo, precisa que en Colombia se perdieron 5 millones de trabajos durante los primeros meses de la pandemia y describe algunas respuestas que se han tomado desde el ámbito político, como el apoyo de un concepto de renta básica que se está gestionando en el Congreso, o el plan de desarrollo, que regirá los próximos 4 años, en donde la creación de empleo se buscará a partir de un sector productivo diverso, que abarque empresas pequeñas, medianas o familiares.

La especialista también señaló que existe un “creciente debilitamiento de los mecanismos de solidaridad en todos los niveles” ya que para hacer frente a la crisis actual es necesario acompasar las decisiones, no sólo entre el gobierno nacional y distrital, sino también desde el estado y la sociedad.

Desigualdades sociales históricas emergen ante la crisis

Al ser Brasil el país con mayor letalidad a causa del coronavirus en América Latina, la especialista Karina Leitao, profesora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad de Sao Paulo, se plantea ¿quién tendrá derecho de soñar en un contexto postpandemia?

Ya que si la región representaba ya una serie de crisis sistémicas, en Brasil ha quedado en evidencia la ausencia de una intención política clara, pues las medidas del representante de la nación han sido incoherentes con la realidad de la misma. Además, la ausencia de un ministro responsable para regir la agenda de salud, multiplican los retos en un país profundamente desigual.

Como se observa en el caso que documenta, sobre una empleada doméstica, afrodescendiente que enfermó de Covid-19 tras haber sido contagiada por la persona que la emplea, no le fueron otorgada las condiciones requeridas de aislamiento.

La experta destaca también la presión política en la ciudad de Sao Paulo, una metrópolis con 39 municipios intercomunicados, que si bien ha echado a andar esfuerzos de aislamiento social y disminución de actividades comerciales, fue considerado en el índice de riesgos bajo el criterio de riesgo medio, aún cuando ahí se han suscitado ¼ de los contagios en el país.

Por otro lado, precisa que en las clases medias altas, las que tienen mejores condiciones para llevar el aislamiento, los contagios han disminuido; sin embargo, en las clases populares está incrementando. Esto ha generado que se produzcan crisis alimentarias que no se veía desde los primeros años del siglo XXI en los territorios populares.

Ante la puesta en marcha del programa de renta mínima, la experta señala que éste ha operado con serias dificultades para garantizar los 600 reales que les son otorgados a las personas para subsanar su gasto de renta. Además, destaca que a pesar de tener un sistema de salud público, universal y territorializado, es necesario garantizar que los agentes de salud que trabajan directamente en campo, tengan mejores condiciones.

Lo anterior lleva a plantear una agenda política radical e interdisciplinaria, apenas apropiada para este momento de crisis, accionado desde la solidaridad de clase y de género para aproximarse a la justicia socioambiental.

Karina Leitao enfatiza en la lucha que esta emergencia representa desde varios frentes, ya sea a partir de la tributación de los ingresos para enfrentar los déficits acumulados y desarrollados en los violentos procesos de descolonización, o bien a partir de la lucha por los derechos, desde la izquierda latina.

El contexto de la población urbana en América Latina

La población urbana latinoamericana más vulnerable tiene diversos rostros como los llamados “ninis”, jóvenes entre 15 y 29 años que representan 30 millones (70% mujeres dedicadas al cuidado y trabajo doméstico), o la población indígena (25 millones) y afrodescendiente (60 millones).  Además de las incontables jefas de hogar y adultos mayores, que, en su mayoría, no cuentan con protección social.

Todos enfrentando problemas de hacinamiento o desalojo forzoso que generan fenómenos migratorios por la ausencia de condiciones y oportunidades de calidad de vida en los propios territorios de las personas

Finalmente, algunos temas en donde los 3 panelistas coincidieron, versaron en la necesidad de una renovación del Estado que valide el derecho a la ciudad, como un proyecto social-ecológico, a través de la recuperación de espacios públicos, vivienda adecuada, transporte público óptimo y amigable con el medio ambiente. Considerando la recuperación de las plusvalías inmobiliarias, llevando las TICs a espacios populares, considerando el teletrabajo como una opción laboral y replicando sistemas comunitarios de salud.

Aunado a ello, el reconocimiento y dinamización de la acción directa para fortalecer redes comunitarias que se han articulado desde los barrios para hacerle frente a la crisis actual y de esta manera, asimilar el cambio climático como un reto urbano, con estrategias de prevención y resiliencia ante la incertidumbre y las nuevas amenazas.

Proyecto Regional Transformación Social-Ecológica en América Latina

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